La renuncia
Miércoles, Febrero 17th, 2010La renuncia del secretario de gobernación, Fernando Gómez Mont, al Partido Acción Nacional ha provocado una pequeña sacudida en el gabinete; en cambio, es posible que los ecos de esta decisión resuenen con más fuerza en el interior del partido en el gobierno. Podemos imaginar que detrás del repudio de Gómez Mont a la política de alianzas que ha votado del Comité Ejecutivo Nacional del PAN se ha formado ya una amplia mayoría de panistas que miran con desconfianza al Partido de la Revolución Democrática, y que no se reconcilian con la idea de confiar su futuro a un partido que ni siquiera reconoce al presidente de la República como el jefe legítimo del poder ejecutivo. No habrá una escisión del PAN, pero la elección de su candidato presidencial llevará el sello del conflicto que destapó el secretario Gómez Mont, pues al separarse del partido por las razones que expuso, abrió una alternativa para quienes, como él, reprueban la idea de aliarse con el PRD. Para los panistas la fidelidad es un valor personal muy importante, y pueden leer la renuncia de Gómez Mont como un acto de lealtad a su palabra que suscita más respeto que resentimiento.
En el interior del gabinete la noticia de la renuncia provocó un brinco en el corazón de más de uno de los secretarios: alguno de ellos aspirante a la candidatura presidencial, otros, movidos simplemente por la pasión de la política, y la por la perspectiva de ocupar un cargo que en los últimos meses ha recuperado la beligerancia política que le había arrebatado la oscuridad de los predecesores inmediatos de Gómez Mont en gobernación. Lo cierto es que con él al frente, l a secretaría ha dejado de ser una oficialía de partes y ha recuperado su papel histórico como pieza central en la maquinaria del poder. Así que, paradójicamente, la renuncia impulsó esa cartera al centro de la disputa por el poder, en el seno del gobierno y del partido. También es una paradoja que ahora menos que nunca creamos el dicho del secretario de que no aspira a ser candidato a la presidencia.
La creación de la Secretaría de Seguridad Pública despojó a Gobernación de buena parte de su pesos político; sin embargo, a partir de que Gómez Mont asumió el papel de interlocutor de los partidos y del poder legislativo, devolvió a la secretaría un protagonismo que había perdido, ahora depurado, precisamente porque ya no es responsable de los temas de seguridad y de información política. Esta recuperación de la secretaría también ha ocurrido porque el secretario Gómez asumió con entusiasmo y mucha actividad la responsabilidad de promover y defender la reforma política calderonista, y lo ha hecho con más enjundia que los legisladores y los dirigentes panistas. Estos últimos se han concentrado en formar alianzas cuyo futuro es incierto.
En estas condiciones cabe preguntarse porque César Nava está dispuesto a pagar el elevado costo que ya le ha representado la estrategia de alianzas. Por una parte, la renuncia del secretario expuso la debilidad del dirigente, su subordinación al presidente de la República, y sembró una bomba de tiempo en su capacidad para gobernar a un partido que tiene una larga historia de rebeldías internas. Lo primero que se me ocurre es que Nava no es muy optimista respecto a los resultados electorales de su partido en los comicios de este año. De hecho sus cálculos parecen haber sido tan adversos que lo empujaron a sacrificar la reforma política a las alianzas, pues era previsible que, ante la amenaza de las oposiciones coaligadas%2